El organismo requiere hidratos de carbono como combustible, pero hay ocasiones en las cuales “pide” azúcar, un tipo de hidrato de carbono de absorción rápida, que proporciona energía en momentos de necesidad. El problema surge cuando se consumen dulces, y dicho hábito se convierte en una obsesión diaria y a toda hora, con la excusa de “el cuerpo lo pide”.

En consecuencia, además de boicotear todos los intentos para mantener el peso o hacer dieta, el consumo de dulces duplica el riesgo de padecer diferentes tipos de cáncer, aumenta el riesgo de enfermedades cardíacas y predispone a la diabetes.

Por qué nos enganchamos al azúcar

Según diversos estudios, los caprichos por los dulces son realmente un tipo de “adicción a los carbohidratos”. Básicamente los síntomas de adicción a este tipo de alimento incluyen: alto consumo de alimentos y bebidas azucaradas, sensación de abstinencia y ansiedad cuando no se consumen alimentos dulces, compulsión de comerlos a toda hora, alivio emocional después de consumirlos.

Lo que sucede es que en algunas personas puede haber desequilibrios hormonales y neuroquímicos que alteran la capacidad del cuerpo para producir serotonina.

Esta hormona juega un papel vital para el bienestar general, dado que es la responsable de que se experimenten sentimientos de felicidad y satisfacción.

Cuando se encuentra disminuida, la persona puede sufrir irritabilidad, dolores de cabeza y cambios negativos en el estado de ánimo. En este sentido, una dosis de azúcar puede ayudar al cuerpo a compensar los niveles de serotonina y sentirse mejor.

El chocolate posee, tanto azúcar como otras sustancias que hacen que nos apetezca más, sobre todo la metilxantina y la anandamida que nos proporcionan placer, aumenta el nivel de serotonina en el cerebro, por lo cual mejora el estado de ánimo, regula la agresividad y calma el malestar.

Incluso tiene ciertos compuestos con afinidad por los mismos receptores que el cannabis, que aumentan la sensación de placer y bienestar. Por último, y al igual que otros alimentos de sabor agradable, libera endorfinas en el cerebro.

Asimismo, cabe destacar que el sabor dulce es uno de los primeros que el ser humano degusta desde la infancia, dado que la leche materna lo es. Este fenómeno genera cierta costumbre a este sabor y se convierte en algo totalmente placentero.

Desventajas de consumir azúcar en exceso

Se sabe que los dulces causan infinidad de problemas orgánicos, entre los principales merecen mencionarse:

  • Aportan calorías vacías que hacen que aumenten los niveles de grasa del organismo con el riesgo de empeorar la salud cardíaca.
  • Incrementan la posibilidad de provocar diabetes tipo 2 en la etapa adulta.
  • Disminuyen el número de glóbulos blanco y predisponen al organismo a padecer ataques producidos por virus y bacterias.
  • Aumentan la posibilidad de padecer caries e inflamación de las encías.
  • Son responsables de casos sobrepeso y obesidad.
  • Generan síntomas de hiperactividad o déficit de atención.
  • Duplican el riesgo de padecer diferentes tipos de cáncer (colon, mama, ovarios).
  • Producen problemas digestivos crónico como malas digestiones.
  • Ocasionan anemias y deficiencias nutricionales.
  • Son un mal hábito para los niños que puede provocarles serias consecuencias en la adultez.

Cómo superar la adicción al dulce

Quienes padecen adicción por los dulces, en primer lugar deberán moderar su consumo, para lo cual, por ejemplo, cuando el antojo aseche, se aconseja que opten por consumir alguna fruta dulce para aplacar la necesidad (ciruela, naranja, fresa, kiwi o manzana, entre otras). Otras recomendaciones son:

  • Aprender a escuchar al cuerpo y darle los nutrientes que necesita para desarrollar adecuadamente sus actividades. Es decir, comer de manera equilibrada, antes de sentir un ataque o capricho.
  • Implementar un desayuno que incluya hidratos de carbono complejos (pan, cereales) y proteínas, brindará energía y saciedad.
  • Como colación y merienda, se aconseja optar siempre por una fruta o lácteo descremado.
  • Comer menos sal. Al comer cosas saladas el cuerpo automáticamente deseará sabores contrarios, en este caso dulces para que exista un equilibrio de sabores.
  • Consumir vegetales y frutas dulces.
  • Al ingerir algún dulce, hacerlo despacio y con disfrute, de manera de que ese bocado adictivo sea suficientemente registrado, como para saciar la tentación.
  • No sustituir los dulces por edulcorantes. Un estudio publicado en la revista Diabetes Care detalla que este tipo de productos cambia la forma en que el cuerpo metaboliza el azúcar, es decir, se crea una confusión entre el intestino y el cerebro y se ingieren más calorías de las normales.
  • Disfrutar del sol. En algunas ocasiones, sentirse triste o deprimido puede relacionarse a la falta de exposición solar.
  • Otra clave para mejorar el ánimo, y también la condición física, consiste en desarrollar un plan de ejercicio diario (caminar, trotar, andar en bicicleta o nadar).
  • Implementar técnicas de relajación o practicar yoga, para reducir los niveles de estrés y ansiedad.
  • Dormir adecuadamente. Diversos estudios señalan que el ciclo del sueño se relaciona con la ingesta de comida rica en azúcares por la noche. Además, aquellas personas que duermen mal sienten más atracción por ingerir alimentos ricos en calorías y azúcares.
  • Un recurso para aliviar el capricho de dulces consiste en optar por goma de chicle sin azúcar.
  • Mantenerse hidratado. Consumir, como mínimo, 2,5 litros diarios de líquido libre de calorías o azúcares

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