Un alimento orgánico es aquel producto agrícola o agroindustrial que se produce bajo un conjunto de procedimientos denominados “orgánicos” que, en general, evita el uso de productos sintéticos, como pesticidas, herbicidas y fertilizantes artificiales, e incluso promueve una mayor protección del medio ambiente.

En los últimos años, los alimentos orgánicos ganaron varios adeptos interesados en realizar un cambio en su alimentación quienes, además, desconfían de la seguridad y producción convencional de los alimentos (por ejemplo, que los químicos que se emplean para obtener una producción más rápida sean absorbidos por los alimentos que se consumen y, en consecuencia, causen enfermedades).

¿Cómo nacieron las alimentos orgánicos?

A nivel mundial, la tecnificación progresiva de la agricultura llevó a explotar los recursos naturales al límite de sus posibilidades y, en consecuencia, produjo efectos indeseados sobre el medio ambiente.

Ello alertó sobre la necesidad de no producir más alteraciones en los ecosistemas, con el objetivo de retornar a los antiguos modos de producción.

A su vez, parte de la población comenzó a tomar conciencia de la necesidad de mejorar su calidad de vida y consumir alimentos más sanos, producidos a partir del cuidado de los recursos naturales.

De este modo, nació la demanda de alimentos producidos en forma más ecológica y natural, con un mínimo impacto sobre el ambiente. La producción orgánica, entonces, se constituyó en la alternativa para satisfacer ambas necesidades.

Propiedades ecologicas y saludables

Como se mencionó anteriormente, los alimentos orgánicos o ecológicos incluyen las frutas y verduras que no han sido expuestas a pesticidas, herbicidas, abonos, semillas genéticamente modificadas u otros ingredientes artificiales.

Para su cultivo se emplean sistemas de fertilización mediante el uso de compostajes que devuelven al suelo los nutrientes que se pierden. Para el control de plagas, se utilizan sistemas y productos naturales, que contrarrestan y combaten a los organismos que pueden perjudicar o disminuir los cultivos o la cría de animales.

En el caso de los productos de origen animal, se refiere a aquellos que no han sido tratados con hormonas, antibióticos (como formas de aumentar el rendimiento de la producción) y que se han criado en condiciones más humanas y naturales; no sufren estrés y se desplazan libremente por el campo.

Por lo tanto, podría afirmarse que este tipo de agricultura orgánica se basa en un principio ecológico, de salud y equidad, en el cual la salud del suelo, de las plantas, de los animales, del ser humano y del planeta deben sostenerse y fortalecerse como una unidad y basarse en los ciclos ecológicos.

En este sentido, su objetivo consiste en obtener alimentos más sanos para los consumidores, los trabajadores y el ecosistema.

Abundan los beneficios

El consumo de alimentos orgánicos es una manera de recuperar las prácticas más amigables con el ecosistema. Incluso se perfila como un llamado de atención y una demanda de una mejor calidad de vida, tanto para el cuidado del organismo como del mundo.

Ejemplos de alimentos orgánicos: verduras, brotes y frutas; cerdos, pollos, pavos, vacas, conejos; café, hierba, té, hierbas; almendras, avellanas, melocotones, nueces; zumos y vinos; dulces, mieles, jaleas; aceites de uva, oliva, girasol; yogures, leche, huevos y quesos, entre otros.

La calidad del alimento orgánico se expresa en la mayor cantidad de vitaminas y minerales que contiene y en un sabor más intenso, debido a que se respetan los tiempos de maduración y no se utilizan procesos o aditivos que fuercen el crecimiento de plantas y animales. Asimismo otros de sus beneficios son:

  1. Cuidado y conservación del medio ambiente.
  2. Previenen la erosión de los suelos.
  3. Resguardan la calidad del agua. El uso de pesticidas para el riego genera contaminación de las capas subterráneas, que son la fuente primaria de agua potable para gran parte de la población.
  4. Preservan la energía. Los procedimientos que utiliza la agricultura tradicional insumen consumen enormes cantidades de energía, mientras que la orgánica tiene su base en la práctica del trabajo intensivo y varias de las tareas son manuales.
  5. Aseguran la calidad del producto final.
  6. El no empleo de fungicidas, pesticidas y herbicidas impacta en forma positiva sobre el medio al impedir que los suelos y terrenos se contaminen.
  7. Los animales no reciben antibióticos ni hormonas.
  8. Respeto por los tiempos de desarrollo de las plantas, cereales y frutas (lo cual brinda mayores concentraciones de minerales y vitaminas).
  9. Eliminación de sustancias tóxicas en la dieta.
  10. Algunos especialistas afirman que los alimentos orgánicos son más nutritivos, dado que contienen niveles más elevados de vitaminas, minerales esenciales, antioxidantes, hidratos de carbono y proteínas (ver apartado: “No todo lo que brilla es orgánico”).
  11. Protegen la salud del consumidor y del agricultor.
  12. Ayudan a prevenir el calentamiento global y el cuidado del medio ambiente.
  13. La dieta ecológica es la más adecuada para cualquier persona que desee estar saludable, con la ayuda de la naturaleza.

No todo lo que brilla es orgánico 

Los alimentos orgánicos son promocionados porque se considera la agricultura convencional un método insostenible de producción o que creen que la producción orgánica es más sana.

En la mayoría de los casos, los rendimientos de los cultivos orgánicos son entre moderadamente y sustancialmente menores que en el caso de la agricultura convencional, por lo cual para producir la misma cantidad de comida, sería necesario requerir una mayor cantidad de bosques y espacios naturales.

Asimismo, aún no existe suficiente evidencia científica para afirmar que el consumo de productos biológicos repercuta en un mayor beneficio para la salud. La mayoría de los estudios realizados sobre diferencias entre alimentos orgánicos y convencionales, concluye que no existen diferencias nutricionales significativas para la salud entre los alimentos “bio” y los clásicos.

Incluso las dosis de pesticidas o plaguicidas presentes en los productos “no orgánicos” son ínfimas y las repercusiones sobre el organismo difíciles de evaluar.

Por lo tanto, la evidencia sobre diferencias sustanciales entre los alimentos orgánicos y los convencionales es insuficiente para afirmar que los primeros son más seguros o más saludables que los segundos.

En lo que respecta al sabor, la evidencia también es insuficiente para asegurar que los ecológicos presenten mejor sabor.

Por su parte, la producción de alimentos orgánicos no resulta del todo sustentable. Las prácticas de la agricultura ecológica están diseñadas para beneficiar el medio ambiente a través de la reducción de la contaminación y la conservación del agua y la calidad del suelo.

Pero, si toda la producción de vegetales y animales fuera orgánica, las cosechas y las faenas caerían a la mitad, con lo cual, la mitad de la población del planeta moriría de hambre. Otras desventajas son:

  • Los procesos de selección de semillas para una mejor producción son mucho más lentos que el uso de transgénicos.
  • La variedad de productos elaborados es acotada.
  • Los cultivos son más susceptibles a la competencia de hierbas silvestres y plagas.
  • Al no utilizar conservantes ni aditivos, los productos tienen una menor duración y presentan signos de descomposición en tiempos sensiblemente más cortos que los no orgánicos

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