Los dolores de espalda tienen multitud de orígenes pero un fin común: convertirse en uno de las molestias más molestas (valga la redundancia) que pueda pasarnos.

Prácticamente no existe ninguna persona que en algún momento de su vida, no haya tenido dolor en la columna vertebral.

La vida actual nos está llevando a un incremento del dolor de espalda donde el diagnóstico es benigno y debido la mayoría de las veces a causa muscular, unas veces hipertonicidad y otras por hipotrofia lo que conduce a una menor estabilidad y dolor.

Las causas más frecuentes de estos dolores son:

  • Falta de movimiento debido a nuestra sociedad cada vez más tecnificada que conlleva una disminución de la musculatura vertebral- trabajos sentados, coche, escaleras mecánicas-.
  • Posturas incorrectas.
  • Trastornos psicosomáticos, estrés, que conlleva a que la musculatura se contraiga.
  • Pautas erróneas de comportamiento en la vida cotidiana: malas posturas, calzado inadecuado, etc…
  • No hay una solución fácil y siempre debido a la gran cantidad de patologías del aparato locomotor, que evidentemente, tiene que ser tratadas por un especialista si el dolor persiste o es un dolor agudo. Nosotros podemos hacer mucho por nuestro cuerpo con un buen programa de ejercicios terapéuticos para mantener la espalda sana, firme y flexible. También la aplicación de calor local y la atención y corrección de los malos hábitos, harán que el dolor disminuya o no aparezca.

Cómo aliviar y prevenir el dolor

  • Haga ejercicios para su espalda diariamente.
  • Evite ir encorvado.
  • Duerma en un colchón firme.
  • Al levantar algo pesado debe doblar las rodillas y no la espalda.
  • Al subir un objeto pesado del suelo debe pegárselo al cuerpo y subirlo con la espalda recta.
  • Siéntese en sillas apoyando la espalda recta. No utilice sofás blandos hundiendo la espalda.
  • Camine con buena postura, cabeza erguida y no use zapatos de taco alto si va a estar durante largo tiempo de pie.
  • Al planchar, o permanecer de pie por durante un largo rato, ponga una pierna mas alta sobre un banquito y cambie de posición a menudo.
  • Para tender la ropa lavada, ponga el canasto en una silla y así no tendrá que agacharse tanto.
  • Con la ayuda de un asesor puede probar a usar una tabla de inversión.

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