Los calambres pueden afectar cualquier músculo del cuerpo, pero son más comunes en las pantorrillas, muslos, pies y manos. Usualmente, no están relacionados con tipo alguno de trastorno, y pueden tener su origen en la realización de algún movimiento inusual o excesivo de los músculos, la exposición al frío o el estrés.

Incluso, los calambres musculares pueden ser causados por la anemia y la pérdida de líquidos y de sales de sodio (potasio, magnesio y calcio) debido a vómitos o diarreas constantes o una abundante sudoración durante el ejercicio, especialmente en alta temperaturas. 

Las personas con más probabilidades de sufrir calambres son los atletas cuando están sometidos a intensos o prolongados entrenamientos y los adultos mayores debido a la pérdida normal de los músculos (atrofia), que comienza a mediados de los años 40 y se acelera con la inactividad.

Recetas naturales

Remedio de ginkgo: Tomar una preparación de ginkgo biloba. Para ello, se debe hervir, durante 10 minutos, tres cucharadas de ginkgo en una taza de agua. Pasado ese tiempo, retirar del fuego y beber una taza diaria.

Masaje de esencias: Aplicar, varias veces al día, aceites esenciales como el de eucalipto, pino, romero o tomillo en el área afectada, ya que dan una sensación de calor que ayuda a relajarse.

Baño de semillas: Mezclar una cucharadita de semillas de mostaza en un litro de agua. Hervir 10 minutos y añadir al agua de un recipiente para realizar un baño de piernas durante 20 minutos.

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