Tantas malas influencias sobre la salud se le han atribuido al café, que hasta el juez más inexperto no tendría dudado en condenarlo a cadena perpetua. Hoy, el grano de donde se extrae la bebida más apreciada del mundo, se reivindica.

El café, derivado de un simple grano, contiene muchos más fitoquímicos que la conocida cafeína, algunos de ellos de gran beneficio para el organismo.

El café ha sido estudiado durante muchos años para determinar si puede ocasionar daños a la salud, y aunque con frecuencia se le ha atribuido el tener efectos secundarios nocivos, en la mayoría de las acusaciones ha sido declarado “inocente”.

Hipertensión: 

Se le asoció con enfermedades cardíacas, al igual que con el cáncer de páncreas. Sin embargo, las investigaciones han demostrado que tales afirmaciones carecen de fundamento.

Es cierto, que para muchos científicos es alarmante el supuesto de que produce hipertensión, pero varios estudios han concluido que esto tampoco es cierto. Cuando otros factores como fumar cigarrillos o beber alcohol, con frecuencia son eliminados del contexto, toda relación entre ataques al corazón y consumo de café desaparece.

Fibrosis: 

El consumo de café estuvo supuestamente relacionado con la aparición de enfermedad fibro-quística de los senos, pero las investigaciones han probado que no existe conexión alguna entre ambos.

Osteoporosis: 

Se sospechaba que el café era un factor determinante en la aparición de osteoporosis, pero no parece haber un incremento en el riesgo de padecer esta enfermedad, ni siquiera entre los que lo consumen con mucha frecuencia. Sin embargo, la polémica se establece en torno a que los consumidores de café usualmente se alimentan deficientemente y fuman, lo que contribuye a la osteoporosis.

Mal de Parkinson: 

Un estudio llevado a cabo en Honolulú, indica que el café puede reducir el riesgo de padecer mal de Parkinson, reduciendo la probabilidad hasta en 50%.

¡Disfrútelo!

Consejo: Si es una persona saludable, puede tomar café con moderación (no más de 3 ó 4 tazas por día).