También llamada osteítis deformante es una patología inflamatoria del tejido óseo, no metabólica, de causa desconocida. Es un trastorno que implica destrucción y regeneración ósea anormal, lo cual causa deformidad de los huesos afectados.

En qué consiste la enfermedad

Clínicamente la enfermedad de Paget constituye un cuadro caracterizado por la aparición y desarrollo de lesiones óseas que presentan una acelerada actividad ósea resortiva, a la que se superpone un proceso de síntesis osteoblástica de igual o similar intensidad, aunque de características desorganizadas.

En su fase más temprana ocurre la resorción, con la que nuestros huesos pueden perder densidad. Esta fase se denomina a menudo fase destructiva u osteoporótica y suele cursar con un balance de calcio negativo.

Este predominio de la resorción se acompaña de la formación de hueso nuevo, progresivamente más denso a medida que se reduce la resorción llegándose finalmente a un balance de calcio positivo. La remodelación ósea está enormemente aumentada en la fase precoz de la enfermedad, hasta 20 veces su valor normal.

Representa un cuadro relativamente frecuente, dado que ocupa el segundo lugar, después de la osteoporosis, dentro del conjunto de posibles trastornos del metabolismo óseo. En general suele afectar a personas mayores de 60 años, y dentro de éstas más a hombres que a mujeres. Si bien se desconocen exactamente los factores que la ocasionan, ciertos estudios afirman que se debería a factores genéticos o a una infección viral temprana en la vida.

Síntomas más comunes

En la mayoría de los casos, los pacientes desconocen que padecen la enfermedad, porque sus síntomas son leves. En cambio, para otros las señales y síntomas pueden incluir:

  • Dolor óseo, dolor o rigidez articular y dolor de cuello (puede ser intenso y presentarse la mayor parte del tiempo)
  • Dolor de cabeza.
  • Huesos agrandados.
  • Fracturas de hueso.
  • Degeneración del cartílago de las articulaciones.
  • Arqueamiento de las piernas y otras deformidades visibles.
  • Agrandamiento de la cabeza, y deformidades del cráneo.
  • Hipoacusia.
  • Disminución de la estatura.
  • Piel caliente sobre las zonas afectadas.

Cómo se diagnostica el Parget

La enfermedad de Paget se sospecha en todo paciente en la edad adulta que presente una clínica de dolor óseo, acompañado de deformidades óseas características y alguno de los síntomas mencionados anteriormente.

Para su diagnóstico se recurrirá a:

  • Una gammagrafía ósea. Proporciona una imagen muy precisa en la que las lesiones aparecerán como zonas de mayor actividad metabólico-térmica.
  • Radiografía ósea. Para evidenciar deformaciones y el agrandamiento de los huesos.
  • Marcadores elevados de la descomposición del hueso. Por ejemplo, N-telopéptido.
  • Determinaciones de laboratorio. Para detectar el incremento de la actividad metabólica ósea, tanto resortiva como de modelado y remodelado, incluso el aumento de los niveles séricos de fosfatasa alcalina.
  • Estudio histológico de una muestra de tejido óseo. Además de valorar las características propias del cuadro clínico.

Cómo tratar la enfermedad

Lo mejor es iniciar el tratamiento cuando el dolor de huesos no cesa y es complicado de controlar, si se pinzan nervios, si presentamos deformaciones en los huesos, si se producen fracturas óseas o si existe insuficiencia cardíaca o hipercalcemia.

El principal tratamiento son los bifosfonatos, como el risedronato o el alendronato, que inhiben a los osteoclastos, con lo cual disminuye la resorción ósea y la consiguiente formación de hueso. La calcitonina es otra opción terapéutica, dado que esta hormona también inhibe a los osteoclastos.

En caso de fracturas patológicas deberá valorarse la necesidad de someter al paciente a una intervención quirúrgica ortopédica. Desde ya que todas estas alternativas terapéuticas serán indicadas por el profesional de la salud acorde a cada paciente en particular

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