Pedro titubea, piensa y repiensa la situación; se rasca la cabeza, se frota las manos, le tiembla la voz, incluso a veces siente un fuerte dolor de estómago. Todos estos síntomas que Pedro experimenta ocurren cuando debe tomar una decisión. Y mientras los minutos, horas y días transcurren, él no se decide. Lo que Pedro desconoce es que las decisiones son la clave para el camino al éxito, a la plenitud psicológica y al bienestar interior. Por ende, las decisiones poseen una importancia capital; es decir, el presente es causa de las decisiones que se tomaron en el pasado.

Causas de la indecisón

Todas las personas toman decisiones durante el día. Algunas son poco importantes (qué desayunar, cómo vestirse) mientras que otras pueden modificar radicalmente la vida (casarse, divorciarse, cambiar de trabajo).

Por ende, tomar una decisión significa elegir una opción que provocará ciertas consecuencias que descartarán las demás posibilidades. Asimismo, incluye asumir una pérdida, y a nadie le gusta perder algo.

Por supuesto que las emociones influyen en la toma de decisiones, como el estrés, la angustia o la depresión, que pueden tornar indecisa a la persona o hacerla tomar una decisión incorrecta. Sin embargo, es diferente si sólo se viven momentos de indecisión debido a una situación concreta, a si la persona por naturaleza es indecisa.

Existen varias causas que provocan indecisión:

  • Miedo al fracaso: existen personas que no se permiten el más mínimo error y consideran que siempre deben ser competentes en todo lo que hacen. Por eso, sus decisiones deben ser perfectas.
  • No apreciar las diversas alternativas: las cosas no son ni blancas o negras. Sin embargo, hay personas que no ven más allá de las primeras opciones, por eso, nada les convence.
  • Falta de confianza para resolver problemas: por ejemplo, cuando toman una decisión se vuelven a atrás y comienzan de nuevo el proceso para volver a elegir, entrando en un círculo infinito, asociado con importantes niveles de malestar emocional.
  • Educación: en algunos casos, el modelo paternal autoritario hace que los hijos no reciban un entrenamiento para tomar decisiones, por lo cual cuando son adultos, no saben decidir.
  • Dependencia de otras personas: hay quienes no pueden decidir por sí solos y necesitan la aprobación de los demás.
  • Baja tolerancia a la frustración: no poder soportar la frustración, el aburrimiento, el esfuerzo, la incomodidad o los contratiempos, que hace eludir ciertas tareas.
  • No querer responsabilizarse por determinada elección: es decir, asumir y enfrentar las consecuencias de una decisión, incluso perder las demás posibilidades.
  • Temor al cambio: debido a la falta de conocimiento de uno mismo para determinar realmente lo que se desea y con qué habilidades se cuenta para lograrlo.

Cómo son las personas indecisas

Algunas personas, cuando deben tomar una decisión, además de paralizarse, pierden importantes oportunidades de cambio para su vida.

Toda decisión, para que sea acertada, debe precederse de un análisis previo. Este análisis será más rápido y superficial cuando el tema en cuestión sea de poca relevancia, por ejemplo elegir un restaurante para ir a cenar, y será más profundo y reflexivo cuando se trate de un tema de mayor importancia (comprar una casa, casarse).

La reflexión de las posibles opciones previa a cualquier elección debe ser proporcional al hecho sobre el cual se decidirá. En aquellas personas temerarias y atolondradas esta reflexión es casi inexistente lo que las empuja a tomar decisiones varias veces equivocadas.

En cambio, en las personas indecisas este período se alarga hasta tal punto que les produce un mar de dudas; es decir, el miedo a tomar una decisión equivocada hace que prorroguen su decisión o simplemente que no la tomen, lo cual en algunas ocasiones es la peor elección posible.

Por lo tanto, la principal característica que define a las personas indecisas es la inseguridad, que es reflejo de la falta de confianza en sí mismas y de una baja autoestima.

Otra particularidad bastante marcada, es una visión pesimista de la vida. Ante cualquier decisión, el miedo al fracaso las invade. Incluso ante un problema tienden a valorar más los inconvenientes que pueden derivarse de su decisión que las ventajas.

Incluso a las personas indecisas no les gusta arriesgar y les agobia la responsabilidad, por lo cual prefieren contar con alguien que las apoye y sirva de consejero para que decida por ellas.

Incluso existen los indecisos excesivamente analizadores, personas a quienes les cuesta enormemente elegir cualquier opción, porque buscan la decisión perfecta y rechazan cualquier opción, porque siempre le encuentran algún defecto.

Las decisiones que se toman a la ligera pueden acarrear serios problemas, principalmente si se trata de cuestiones importantes. La duda es buena si se sabe aprovecharla para analizar y estudiar mejor las distintas opciones; pero cuando la indecisión se convierte en algo crónico, puede resultar muy negativo para la propia vida.

Por ende, se habla de indecisión como un síntoma patológico cuando la elección más simple e intrascendente se convierte en un auténtico problema. Por ejemplo, personas que tardan en decidirse para vestirse, por cuál producto comprar (galletitas dulces o saladas) o qué comer. Estas personas llegan a sentirse en un estado de confusión total y son incapaces de tomar cualquier tipo de elección por intrascendente que sea, dado que siempre tienen la duda de si su elección será la correcta

Qué hacer si eres indeciso

Para terminar con la indecisión, es fundamental reforzar la autoestima y superar la inseguridad. Para ello es positivo reflexionar acerca de las propias cualidades y detectar los aspectos positivos. Cuando no se sabe qué camino seguir, lo importante es analizar los pros y las contras. Una vez se tengan en claro los puntos a favor y aquellos que perjudican, no habrá problemas para tomar una decisión.

Esperamos que este artículo te haya ayudado muchísimo y que lo compartas en tus redes sociales favoritas!!!