¿Por qué es tan necesario eliminar toxinas de nuestro cuerpo? No somos conscientes de la cantidad de toxinas que almacenamos en nuestro organismo día a día.

No basta con llevar una vida saludable ya que, al pasar por una época de estrés, estreñimiento, la toma de medicamentos, etc. Nuestro hígado y riñones no procesan de forma adecuada y esto se acaba notando en nuestra salud física.

Para ello te dejamos unos sencillos hábitos para depurarte, ganar salud, perder volumen y mejorar tu circulación. ¡Toma nota!

Hábitos para eliminar toxinas del organismo

1. Agua con limón nada más levantarte

El limón es una fruta alcalina y, por ello, desintoxicante. Aporta gran cantidad de potasio, vitamina C y flavononas: Todos ellos mejoran el funcionamiento de los mecanismos de depuración del organismo.

Además, al elevar los niveles de citrato en la orina, reduce la formación de cálculos en riñones y vejiga. En su piel se concentra un valioso antioxidante, el d-limoneno, que estimula la función de hígado y vesícula.

Consejo: Para contrarrestar la acidez, puedes añadir a tu agua con limón unas hojitas de menta o endulzarla ligeramente con Estevia.

2. Una cucharadita diaria de cúrcuma

Para beneficiarte de la curcumina, un antioxidante que se considera antiinflamatorio y anticancerígenos y qué es, sin duda, su componente más valioso. La curcumina protege los tejidos de los radicales libres, reduciendo la inflamación y favoreciendo su regeneración, y actúa especialmente en el hígado, tu principal órgano de depuración.

Reduce la acumulación de grasa en el hígado y contribuye a reducir los niveles de colesterol. Además, para beneficiarte de sus efectos no es necesario tomar dosis elevadas, pero si ser constante.

Consejo: Acompáñala siempre con un poco de pimienta y alguna grasa (aceite de oliva…) para que te sea más fácil asimilar la curcumina. Puedes añadirle arroces, sopas, salteados… O simplemente diluirla en un vaso de agua.

3. Cuida tus emociones

El estrés inflama, oxida y resta defensas a tu organismo. Puede provocarlo un estilo de vida frenético. Ante una situación de estrés agudo, el cuerpo segrega adrenalina y noradrenalina para afrontar la situación, lo que se traduce en un aumento de los latidos del corazón, el ritmo respiratorio y la presión arterial y una disminución de la secreción gástrica.

El hígado libera glucosa, y el páncreas, insulina. Sin embargo, cuando estás constantemente en “modo emergencia”, las sustancias que el organismo libera al torrente sanguíneo no sólo resultan ineficaces para afrontar la situación, sino que a la larga resultan muy perjudiciales.

No en vano la medicina tradicional china en relación emociones cómo ira, miedo o tristeza en los principales órganos de depuración: Hígado, riñones y pulmones.

Además, la segregación constante de cortisol y catecolaminas inflama, oxida y envejece el organismo. Los niveles de azúcar se elevan, aumenta la tensión arterial, se ralentiza algunas actividades metabólicas y se inhibe el sistema inmunitario.

Consejo: Tómate en serio la reducción del estrés bajando el ritmo o practicando alguna técnica de relajación reduce ese aluvión constante de sustancias químicas que inunda tu cuerpo y que al hígado tanto le cuesta eliminar.

4. Un cepillo en seco

Frotarte la piel seca con cepillo o guante de crin antes de la ducha es un potente estímulo circulatorio, tanto de la sangre como de la linfa, lo que favorece la depuración y eliminación de sustancias tóxicas y grasas.

Además, para realizarlo, desplaza el cepillo sobre la piel con una moderada y firme, sin levantarlo. Desliza el cepillo siempre en el mismo sentido, desde las extremidades hacia el corazón.

Consejo: El estímulo es mucho más eficaz si luego aplicas agua fría, así que asegúrate de acabar la ducha bajando la temperatura durante unos segundos.

5. Pon probióticos en tu vida

Una abundante y variada cantidad de bacterias “buenas” en tu intestino te permite asimilar mejor los nutrientes de los alimentos y se encarga de mantener a raya a bacterias y levaduras perjudiciales, que te hacen más propensa a las infecciones y liberan toxinas que van al torrente sanguíneo.

Además, muchos factores influyen en el equilibrio de tu microbiota (flora microbiana), como el estrés o tú con sus alimentos ricos en fibra.

Consejo: Los alimentos más ricos en materias beneficiosas son el chucrut, kéfir, yogures y otros fermentados.

6. La norma del “mínimo 3 al día”

Hazte una lista de alimentos depurativos y elige 3 de los que más te gusten.

Además, es una manera fácil y práctica de optimizar el funcionamiento de tus órganos depurativos casi sin darte cuenta.

Consejo: Algunos alimentos son muy recomendables para estimular la función hepática o renal; germinados, ajo, jengibre, brócoli, diente de león, rúcula y otras hojas verdes en general, arándanos, apio, manzana, cúrcuma, vinagre de manzana…

7. Una manzana a media mañana

La fibra de la manzana, la pectina, no se absorbe en el intestino y retiene agua, formando una especie de gel o emulsión que absorbe los desechos del intestino y facilita la eliminación de toxinas con las heces.

Además, te ayuda a eliminar iones de sodio, frena al estreñimiento y promueve la depuración del hígado; ácido úrico en la orina y contribuye a eliminar toxinas producidas por las bacterias que causan gastroenteritis y colitis.

Consejo: La pectina se concentra sobre todo en la piel, así que es preferible comerla sin pelar. Otras frutas qué aportan pectina son melocotones, arándanos y cítricos.

8. Media hora de ejercicio

El sudor es una de las maneras más eficaces de eliminar sustancias de desecho. Y más si después del ejercicio tomar una sauna o baño turco.

El ejercicio activa los pulmones y te oxigena y mejora la circulación sanguínea y linfática. En cuanto bebes agua para reponer lo que has perdido, ya pones en marcha los riñones, grandes filtros del organismo.

Además, mejora el tránsito intestinal y combate el estreñimiento, evita que las heces queden estancadas en los intestinos y facilita la labor de este otro gran órgano depurativo.

Consejo: Aumenta la eficiencia del glutatión, un antioxidante que en gran parte general propio cuerpo y que desempeña un papel fundamental en los procesos de desintoxicación.


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