Son muchas las razones que pueden ocasionar el enrojecimiento de la piel, claro que el motivo principal es padecer rosácea. “Es una enfermedad que afecta a millones de personas en todo el mundo según datos de National Rosacea Society”, dice la doctora Karina Nadur, dermatóloga. Y agrega: “En los Estados Unidos está presente en 16 millones de personas. Se calcula que la padece el 10% de la población”.

Comienzos de la Rosacea

La rosácea es más frecuente en adultos, en las pieles claras y en mujeres mayores de 30 años, aunque cuándo se da en hombres, los casos suelen ser muy severos. “No se conoce la causa de la enfermedad.

Comienza como un eritema (enrojecimiento) en general en la parte central de la cara o en las mejillas, nariz, mentón y frente. En una mínima cantidad de casos puede afectar el cuello y el pecho”, agrega la médica.  En algunas ocasiones se puede percibir sensación de ardor o punzadas faciales, edema, placas y aspecto seco.

Eso sí: cuando la rosácea progresa, se suman otros síntomas. Esto significa que el eritema (enrojecimiento) es permanente, aparecen telangiectasias (dilatación de los vasos sanguíneos superficiales de la cara), pápulas eritematosas (pequeños granos) y pústulas, y en algunos casos ya muy avanzados, nariz roja lobulada (rinofima). Este último, que es menos común, es más frecuente en los varones.

Rosacea en los ojos

Pueden aparecer complicaciones oculares (sensación de que existe un cuerpo extraño, sequedad, picazón, visión borrosa, edema periorbital, telangiectasia en la esclerótica, molestia a la luz (fotofobia, enrojecimiento ocular), son bastante frecuentes, observándose en alrededor del 50% de los casos.

Si bien la gravedad en los ojos no es proporcional a la magnitud de la enfermedad de la cara, todo paciente con rosácea facial debe realizar un estudio oftalmológico.

En muchos casos la rosácea puede ser confundida o coexistir con el acné o la dermatitis seborreica. Las personas que sufren rosácea pueden padecer períodos de pérdida de la autoestima. Esto se debe a la transformación estética, a molestas sensaciones de quemazón y ardor que derivan en una  disminución de la calidad de vida.

Si bien la enfermedad no se cura, se puede controlar y se puede ayudar en la fase estética, cosa que es sumamente importante. “La rosácea se complica con las temperaturas extremas, tanto con los fríos intensos como con los calores agobiantes. El sol, es un gran enemigo, y como regla general, todo lo que genere calor intenso no es recomendable”, agrega la dermatóloga.

Fases de la Rosacea

La piel de cada persona es distinta, por eso no existe una única receta. Se recomienda tener constancia en el largo tratamiento. “La buena noticia es que es una enfermedad que no sólo se controla, sino que puede mejorarse.Puede persistir, mejorar levemente y después volver a empeorar, si no es tratada con tiempo y como es debido. El objetivo es controlarla y hacer que la piel esté lo mejor posible”, afirma Nadur.

Tratamientos para la enfermedad

Estas son dos formas bastante efectivas para tratar esta enfermedad:

Tratamientos oral y tópico

Dependiendo del estadío de la rosácea, se aplicarán tratamientos orales y tópicos clásicos. “El metronidazol tópico es el principal tratamiento de la rosácea. La respuesta no es inmediata y es necesario aplicarlo por varias semanas para notar los beneficios.

Con respecto al tratamiento oral, las tetraciclinas son la medicación que se prescribe con más frecuencia, su mecanismo de acción es principalmente antiinflamatorio”. Suele indicarse Oracea (doxiciclina), para el tratamiento de lesiones inflamatorias (pápulas y pústulas) en pacientes adultos.

Tecnologías de última generación

Para eliminar el eritema, telangiectasias superficiales (pequeñas venitas) e hiperpigmentación, se puede aplicar luz pulsada intensa (AFT 540), que da resultados excelentes en un corto plazo. Este tratamiento se debe efectuar dentro del período cuando la radiación solar no es tan fuerte.

Su aplicación también es eficaz en rejuvenecimiento, ya que genera nuevo colágeno y reduce las arruguitas más finas. Por este motivo, luego del tratamiento, la superficie de la piel se vuelve más suave, mejora la calidad y la textura de la piel.

Después del tratamiento la piel queda enrojecida por dos días como si se hubiera tomado sol. Pasados dos o tres días se siente tirantez y sensación de piel seca y acartonada. Se recomienda hidratar muy bien la piel y utilizar protectores solares.

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