¿No controlas tu necesidad de ir a orinar? Es posible que te sientas avergonzad@, te aísles y limites tu vida social. Te damos la buena noticia de que existen tratamientos para solucionar tu problema con un buen diagnóstico.

Qué es la vejiga hiperactiva

La vejiga pertenece al aparato urinario o excretor. Este aparato tiene como función principal mantener la homeostasis (la estabilización del cuerpo relacionada con los procesos fisiológicos), y extraer de la sangre los productos de desecho del metabolismo celular, y eliminarlos hacia el exterior del cuerpo. Se compone de dos partes:

  • Los órganos secretores, qué son los riñones, cuales producen la orina.
  • Y la vía excretora, que recoge la orina y la expulsa al exterior.

Como es su funcionamiento

Durante este proceso los uréteres conducen la orina desde los riñones hasta la vejiga urinaria. La vejiga, qué es un órgano hueco, formado de membranas musculares, recibe la orina de los uréteres y la expulsa, a través de la uretra, al exterior del cuerpo durante la micción, de forma voluntaria.

La expulsión de orín se realiza por la acción de lo que se conoce como el musculo detrusor, que es el que abarca el grosor de las paredes vesicales y se encarga de vaciar la a partir de una contracción. Sí la vejiga no está llena, este músculo se relaja, en cambio, cuando está llena sus receptores mandan esa información al cerebro y este se encarga de dar la orden para vaciarla.

La vejiga de un adulto, en condiciones normales, tiene una capacidad de almacenamiento de orina que oscila entre 300 y 400 mililitros. Una orina normal es aquella que es casi transparente.

Por qué se llama vejiga hiperactiva

Ahora bien, ¿porque se le llama hiperactiva? Este adjetivo refiere al alto número de contracciones que genera el músculo detrusor para expulsar la orina al exterior, aun cuando la vejiga no esté llena.

Es decir, cuando se está en presencia del síndrome de VHA, la vejiga se vacía al llegar a un límite de almacenamiento que está entre los 150 y 200 mililitros (casi la mitad de su capacidad normal promedio). Como consecuencia, un individuo que padezca esta afección tiene micciones que se distancian en intervalos que no pasan de los 30 a los 60 minutos.

Tratamiento

Cuando una persona consulta a un especialista, y manifiesta los síntomas de esta enfermedad, es necesario comenzar a elaborar un diagnóstico, al cual se llega prácticamente por descarte. Lo primero es establecer que no exista infección urinaria, luego cálculos en la vejiga y finalmente problemas neurológicos.

De este modo, teniendo en cuenta las características de cada paciente, y por supuesto, la sintomatología a partir de la cual el trastorno se manifiesta, el especialista será el encargado de determinar el curso del abordaje, que suele comenzar con la administración de medicamentos anticolinérgicos, qué son los encargados de bloquear las contracciones que se producen en la vejiga para disminuir la necesidad de ir al baño tan seguido, y posibilitar una mayor acumulación de orina.

Si bien en general la respuesta a la medicación es rápida, la posibilidad de éxito se observa en una mejoría significativa del cuadro, en el 50% de los pacientes sintomáticos, y entre un 20 y 30% de desaparición de la incontinencia en aproximadamente 15 días, aunque algunos de ellos no responden a la medicación de la forma esperada.

Para estos casos la otra opción es la aplicación de toxina botulínica proceso que se realiza a través de microinyecciones que se hacen en el interior de la vejiga. La toxina es muy utilizada en pacientes que tuvieron accidentes cerebrovasculares, lesiones medulares o bien aquellos que tienen Parkinson, y consecuentemente, sufren de vejiga hiper refléxica.

Generalmente entre 6 y 8 días después, el 80% de los pacientes se obtiene la respuesta esperada y los resultados se logran sostener por 9 a 12 meses. Luego te ese tiempo es posible que los síntomas reaparezcan. Caso contrario, será necesaria una sola aplicación más, como refuerzo.

Puntúa el artículo